El Monasterio de Piedra ofrece un nuevo recorrido botánico para dar a conocer la flora que habita el Parque

Otoño es la estación del año en la que los árboles adquieren una belleza singular y así se puede contemplar en el Parque- Jardín Histórico del Monasterio de Piedra. Durante estos meses, los tonos otoñales dotan al entorno de un protagonismo único evocando una de las épocas más románticas del año. Gracias a esta estación en la que las horas de luz se reducen, la radiación solar pierde fuerza y los suelos muchas veces se hielan, se producen cambios en la naturaleza que ponen en valor la flora del Parque del Monasterio de Piedra. 

Por todo ello, conscientes de la importancia que para los visitantes tienen las más de 50 especies de árboles y arbustos que habitan el Parque, el Complejo Turístico ha instalado más de cincuenta carteles explicativos para cada uno de los árboles situados a lo largo del paseo de la olmeda. Este es un recorrido adicional bajo una arboleda singular donde, al final, se puede ver una panorámica del Monasterio Cisterciense y, por supuesto, de los árboles que ahí se encuentran. En definitiva, se trata de un paseo “botánico” que muestra la diversidad de la flora del Monasterio de Piedra.

Con esta iniciativa se pretende acercar a los visitantes la riqueza de los árboles que habitan este singular enclave. De esta forma, el recorrido por el Parque se vuelve más instructivo e interesante al aportar información que, sin duda, será de gran interés para los amantes de la naturaleza que nos visitan.

El cartel que acompaña a cada ejemplar incluye una imagen de la hoja del árbol, información sobre el nombre común, nombre científico, familia de árbol a la que pertenece, origen, hábitat en España, altura que alcanza y la máxima que tiene en el parque, longevidad, rango altitudinal y un apartado de curiosidades.

Los árboles que se encuentran en el Monasterio de Piedra se pueden clasificar en autóctonos y alóctonos.

Entre los primeros, el almez es probablemente el árbol más representativo del parque al ser la especie dominante de los bosques de esta parte de la cuenca del río Piedra, formando en el parque uno de los bosques más impresionantes de España, con ejemplares muy grandes y longevos. Es un árbol típico de las riberas mediterráneas porque soporta temperaturas altas e incluso sequías y no tolera muy bien las heladas tardías. Es por este motivo que se encuentra dentro de la suave influencia del río Piedra, por su humedad y temperatura. Además, es una especie que atrae a la fauna gracias a su fruto, muy apreciado por aves y mamíferos.

Como autóctono también se puede encontrar la sabina mora en la montaña caliza que rodea el río Piedra. La sabina suele aparecer aislada o con otros ejemplares y, en el Monasterio de Piedra, forma bosques, lo cual es poco frecuente.

Otro de los árboles destacados es el tilo, que encontramos en los emplazamientos más umbríos y, aunque no es un árbol muy común en estas latitudes, existen algunos bosquetes en el Sistema Ibérico como sucede en Piedra.

De los árboles alóctonos, destaca el plátano de sombra, uno de los ejemplares característicos de la jardinería del Monasterio de Piedra que ofrece uno de los paseos de plátanos más espectaculares de España en “El Vergel”. Estos árboles cuentan con más de 50 metros y 200 años de antigüedad.

Por otra parte, el aliso napolitano es capaz de fijar nitrógeno del aire en sus raíces mediante unas bacterias con las que vive en simbiosis, enriqueciendo el suelo. A pesar de ser de hoja caduca, es uno de los últimos árboles en perder la hoja, aguantándola hasta el mes de diciembre.

El nogal en el Monasterio de Piedra, como en el resto de España, es un árbol naturalizado desde antes de la época romana. Está presente en las zonas más húmedas, donde nace de forma espontánea. Los ejemplares del Parque llaman la atención por su espectacular tamaño.