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UN LUGAR CON HISTORIA-VISITA GUIADA

Una visita cultural llena de historia en la que las guías nos adentrarán en el mundo del antiguo Monasterio Cisterciense de Santa María de Piedra. Fue el 16 de diciembre de 1218 cuando los monjes celebraron la Ceremonia de Traslación, desde Piedra Vieja a este recinto, después de varios años de duro trabajo en su construcción. Este edificio medieval, como todos los monasterios cistercienses, tienes sus estancias dispuestas de la misma manera alrededor del claustro. Este se sitúa al sur de la iglesia abacial para aprovechar mejor la luz del sol, tiene planta rectangular, y en torno al mismo se articulaban las dependencias donde vivían los monjes. Los cistercienses lo usaban como lugar de meditación y lectura. Sus galerías o pandas se dividían en:

Panda Este, del Capítulo, con la Sala Capitular. Era la habitación donde se reunían el abad y los monjes, una vez al día, para leer y comentar la Regla de San Benito y tomar decisiones relativas al gobierno del Monasterio. Se construyó en el siglo XIII. La portada, abierta al claustro, es tripartida y está concebida a la manera de un monumental arco de triunfo. El suelo de la sala capitular se reservaba para enterrar a los abades.

Panda Norte, del Mandatum, con la Puerta de Santa María. Permitía a los monjes acceder desde el claustro a la iglesia abacial. Era un espacio reservado al conocimiento, puesto que aquí se ubicaba el armarium, una alacena usada como biblioteca, y el banco corrido, utilizado como lugar de lectura. Durante los siglos XIII y XIV, algunas familias nobles, protectoras de Piedra, eligieron fijar su sepultura familiar en esta parte del claustro. Altar de San Benito, en el siglo XVIII se transformó este espacio para acoger un retablo de estilo barroco decorativo, en yeso policromado e Iglesia de Santa María de Piedra, estilo gótico. Se construyó entre 1262 y 1350. La planta se ajusta al modelo de templo de ritos mayores y al tipo hispano-languedociano: tres naves, cinco ábsides, pilares cruciformes en la cabera y octogonales en las naves. Se cubrió con bóvedas de crucería. A finales del siglo XIV se hicieron las celosías mudéjares que se conservan aún en algunas ventanas. Entre 1684-1701 se construyó en el extremo norte del crucero la capilla barroca de San Inocencio Mártir. En el siglo XVIII se remodeló el edificio enmascarándolo de yesos que, al caerse, han dejado visible el edificio del siglo XIII.

Panda Oeste, del Trabajo, con el Pasillo de hermanos legos-conversos. Los cistercienses distinguían entre monjes sacerdotes, que eran profesos que podían rezar misa (Reverendo, Padre) y por debajo de ellos estaban los monjes profesos (Fray).Todos ingresaban en la abadía con dote económica. Por último estaban los hermanos legos conversos; éstos, al no tener dote, no podían hacer votos completos. No eran monjes, asumían las actividades más duras al servicio del monasterio y vivían normalmente en granjas. Para no mezclarse con los otros religiosos tenían su propio acceso a la iglesia: la puerta y el pasillo de conversos. En este lugar aún son visibles restos del castillo Malavella del siglo XII y la Antigua cillería, convertida hoy en Museo del Vino. Tenía tres plantas: la bodega en el sótano; la cillería, situada en la misma planta que el claustro, era el almacén de alimentos imperecederos, y, por último, el dormitorio de hermanos legos conversos. En la cillería se conservan una de las neveras (un pozo para guardar la nieve que caía durante invierno para conservar mejor los alimentos) y el lagar con el canalillo para recoger el mosto y las cubas donde se vigilaba el fermento del vino. Una de las actividades agrarias predominantes fue la producción de caldos para consumo propio de los monjes (una jarra diaria de vino) y para venderlo en Calatayud y Daroca. La importancia que el vino tuvo para el Monasterio de Piedra y la calidad de los caldos del valle del Jalón han hecho que en la actualidad se haya convertido en el Museo del Vino de la Denominación de Origen de Calatayud.

Panda Sur, del Servicio, con la Cocina construida en el siglo XIII. Tiene planta cuadrada cubierta con bóveda dividida en ocho nervios, con la originalidad de haber conservado el tiro central para la evacuación de humos y cuatro tiros supletorios laterales. El fuego se ubicaba en el centro de la sala y en él se cocinaban los alimentos para toda la comunidad. La base de la alimentación cisterciense era: el pan, las legumbres, el arroz, la fruta y las verduras. Los días de fiesta podían consumir pescado, carne y dulces hechos a base de miel y frutos secos. En la cocina de Piedra se consumió chocolate por primera vez en Europa y alberga la Exposición de la historia del chocolate.

El Refectorio, comedor de la abadía. Fue construido hacia 1250 y tiene planta rectangular. En 1413, el Papa Luna, Benedicto XIII, donó 1000 florines de oro para hacer sus tres bóvedas de crucería, cada una de las cuales tiene seis nervios y clave única. Las ventanas en arco de medio punto, corresponden a la fase constructiva del siglo XIII; las ventanas en arco apuntado, al pleno gótico del siglo XIV. Los monjes cistercienses comían dos veces al día: un almuerzo y una cena. Debían hacerlo en silencio, mientras escuchaban una lectura que se realizaba desde el púlpito. Las mesas se disponían formando una U, de modo tal que el abad les presidía y era más cómodo el servicio de alimentos y bebidas desde la cocina. En el refectorio está expuesta la reproducción fotográfica del Retablo Tríptico Relicario del Monasterio de Piedra, de 1390, una obra sobresaliente de la pintura gótica aragonesa y muy representativa del fenómeno artístico que se ha dado en llamar gótico mudéjar. El retablo se hizo para guardar la más importante de las reliquias que se custodiaban en el Monasterio de Piedra: En 1380 se produjo un hecho milagroso en la iglesia de la Presentación de Cimballa. Un sacerdote, diciendo misa, dudó que la Sagrada Forma se transubstanciara en cuerpo y sangre de Jesucristo y, milagrosamente, la Santa Hostia sangró. La reliquia fue donada por el príncipe Martín, Duque de Montblanc, hijo del rey Pedro IV el Ceremonioso y por ello se custodió en el Retablo Tríptico Relicario del Monasterio de Piedra. Desde 1851 el Retablo Relicario original se conserva en la Real Academia de la Historia, en Madrid. El actual Retablo es una reproducción fotográfica del original hecha a la misma escala.

El Calefactorio, única habitación del monasterio dotada con un sistema de calefacción por glorias de aire caliente bajo el suelo. Era aquí donde los monjes pasaban el invierno y donde se rasuraban el pelo. Fue construido en el siglo XIII y tiene planta cuadrada. En el siglo XV se aprovechó esta habitación para ubicar en ella una escalera de la que aún pueden verse algunos testigos en la pared. En el siglo XVI se eliminó la escalera y se colocó una columna renacentista de orden corintio en el centro, con el objeto de dar mayor solidez al suelo de la habitación situada en la segunda planta, donde estuvo, a partir de entonces, el archivo y la biblioteca.